Cuando la fe alumbra a la ciencia

Carlos Masías Vergara. Profesor de filosofía

Lima, abr. 15 (ANDINA). Se ha publicado recientemente en un diario limeño el artículo "Ciencia y fe", en el que se argumenta que la revolución científica y tecnológica europea surge de la separación entre la teología y la filosofía.

Para sustentar su tesis, el autor recurre a los lugares comunes: en el medioevo la única reflexión intelectual era la teología y que le debemos a Averroes el haber separado la filosofía de la teología.

Aquí se ignora la historia de la ciencia medieval, y no se distingue entre fe y teología. San Agustín, Tomás de Aquino, Escoto comparten la misma fe, pero tienen distintas teologías y filosofías.

Ninguno de ellos necesitó de Averroes para distinguir entre razón y fe. Eso lo tuvieron claro los monjes que le pidieron a San Anselmo un tratado en en que explicara el ser de Dios sin recurrir a la autoridad de la revelación, sino apoyándose en la irrefutable necesidad de la razón.

En esa Edad Media en la que se estudiaba teología, se establecieron las bases de la cultura europea, que proporcionó la infraestructura moral, social y mental, que permitió la aparición de la ciencia. ¿No se ha preguntado el autor que aquí comentamos por qué la ciencia terminó naciendo en la Europa cristiana? ¿Por qué esa pretendida visión nueva de Averroes fue acogida en la cultura cristiana, y acallada en la musulmana?

Porque cuando Averroes dice que el razonamiento filosófico no puede ser contrario a la revelación, no está diciendo nada que el intelectual medieval no sepa ya. Lo que sí fue visto como peligroso fue que para Averroes "la doctrina de Aristóteles es la suma de la verdad porque es la cima de toda la inteligencia humana". Para los averroístas latinos, Aristóteles lo había pensado todo, y no era posible otro sistema de explicación distinto. 

La condena del averroísmo fue una afirmación de que se podía ir más allá de Aristóteles.
La modernidad, en sus inicios, no fue una separación de la fe sino del exceso de aristotelismo. Escoto, monje franciscano, estableció la noción moderna de libertad en respuesta a la visión determinista del sistema aristotélico; Galileo, creyente, sostuvo su heliocentrismo en contra de la cosmología aristotélica; Newton, hombre de fe y teólogo, logra con su física superar los errores de la física aristotélica.

Francisco de Vitoria, monje y teólogo, estableció las bases del derecho internacional en oposición a la visión aristotélica de la esclavitud natural.

La ciencia moderna tiene sus raíces en la cultura cristiana generada en la Edad Media. La idea de que no hay conexión entre la cultura medieval y la modernidad ha sido desmentida por las investigaciones de autores como Crombie, Duhem o Dawson.

Fecha: 15/04/2012