Según dijo, para el senderismo y narcotráfico el desarrollo del gasoducto, la termoeléctrica y la petroquímica significa un duro golpe en su columna vertebral, porque evita el "caldo de cultivo" de la subversión.
“Han querido dar un golpe para desalentar la inversión y mantener las condiciones de un Estado que no desarrolla. Es evidente que no les interesa el gasoducto en el sur, pues sería muy difícil para ellos crecer en un contexto de mayores inversiones con presencia del Estado y oportunidades de empleo para la población”, dijo Simon, segundo vicepresidente del Congreso.
Sostuvo que, tras estos hechos, corresponde al país “pisar el acelerador” en el desarrollo del sur, que por muchos años fue el “corredor” del narcotráfico y la subversión.
“Con un sur desarrollado y la mayor presencia del Estado, los narcoterroristas ya no podrán pasearse en esas zonas como Pedro en su casa”, remarcó.
Agregó que el desarrollo del sur, junto con el norte, implica necesariamente la creación de oportunidades para la población y con ello el fin del “caldo de cultivo” para el narcoterrorismo, y además, sentar las bases para el impulso del centro del país y la amazonía.
Subrayó que el pueblo peruano ha vivido una inmensa alegría al conocer de la liberación de todos los rehenes, lo que consideró un éxito.
No obstante, lamentó que exista “demasiada mezquindad” en algunos sectores que no reconocen los triunfos de la democracia y el accionar de las fuerzas armadas, y formulan opiniones que, a la larga, favorecen a los narcoterroristas.
“Duele que por el afán de enfrentar al gobierno o destrozar al gobernante se busque desunir a los peruanos, eso resulta penoso (…) hay demasiada mezquindad, me pregunto, ¿qué hubiera pasado si aun no se hubiera liberado a los rehenes?”, indicó.
Cuestionó que algunos sectores traten de minimizar la felicidad espiritual que sienten los peruanos cuando se obtienen resultados positivos.
(FIN) FPQ/GCO