Señaló que tras la liberación de los rehenes, realizada la madrugada del sábado, ya se ha iniciado la segunda etapa de las operaciones.
“Nosotros vamos a seguir indesmayables en la persecución de estos delincuentes, hasta encontrarlos”, aseveró el jefe de Estado en la Base Aérea de Kiteni, en la región Cusco, donde se reunió con los liberados, que prestaban servicio a las empresas del Consorcio Camisea.
Mencionó que en esta segunda fase de la operación militar policial algunos efectivos han sido heridos por la detonación de minas antipersonales dejadas por los subversivos en su huída, y también se ha registrado algunas bajas.
Refirió que los heridos ya han evacuados “y nos aunamos al dolor de las familias”.
“Pero no podemos permitir que desde una parte de nuestra patria hayan ideologías insanas que creen que puede imponerse frente a la voluntad del pueblo”, subrayó.
Dirigiéndose a los altos mandos de las Fuerzas Armadas y la Policía presentes en esa base aérea, les pidió continuar con el esfuerzo para capturar a los delincuentes narcoterroristas “y colocarlos donde tienen que estar: en la cárcel”.
El Dignatario pidió a los exrehenes a que colaboren con los policías y militares que tienen a cargo la captura, proporcionando toda la información que les permita evitar las minas y explosivos dejados por éstos.
Ratificó que la operación Libertad, que movilizó a 1,500 efectivos militares y policiales a la selva del Cusco, tuvo como principal prioridad la liberación, sanos y salvos, de los rehenes, sin aceptar ninguna de las demandas de los secuestradores.
Resaltó que la presión del cerco tendido contra la columna subversiva los obligó a desprenderse de los rehenes para evitar ser capturados por las fuerzas del orden.
Destacó que las empresas a las que pertenecen dichos trabajadores aceptaran la instrucción del Gobierno de no negociar nada con los narcoterroristas, a diferencia de lo que ocurrió en un caso similar durante otra administración gubernamental.
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