Subrayó que para el Gobierno la disposición al diálogo está abierta y que deben ser los técnicos quienes se pronuncien ante la preocupación de una posible contaminación en la zona.
“El diálogo está abierto y la vocación por continuarlo está presente para hacer monitoreos participativos, que es lo que le toca promover al Gobierno, utilizando todas sus agencias que se dedican a la fiscalización y el monitoreo”, manifestó.
Pulgar-Vidal precisó que la declaratoria de emergencia de la provincia de Espinar no es una amenaza ni una espada de Damocles, sino una decisión que busca la tranquilidad pública.
“El estado de emergencia no es una amenaza ni es algo que intenta restringir la posibilidad de dialogar (…), se establece cuando se dan condiciones que alteran la paz social y ponen en peligro la vida de las personas, los bienes públicos y privados”, mencionó.
Señaló que el país conoce claramente lo ocurrido en los últimos días en esta provincia cusqueña y, en consecuencia, la declaratoria de emergencia está justificada.
“El estado de emergencia no es una espada de Damocles para imponer condiciones, es, simplemente, para que no se sigan produciendo actos de violencia”, refirió.
Resaltó, además, que para iniciar un proceso de diálogo se requiere de la tranquilidad pública.