En declaraciones a la Agencia Andina, ambos coincidieron que es indispensable el desarrollo social en esa agreste zona de la selva central del país, pues a mayor presencia del Estado y más obras para la comunidad, habrá menos cabida para el terrorismo y el narcotráfico.
“Se trata de dos estrategias que se complementan, porque el espacio que ocupan estas bandas es el que debe ocupar el Estado, con educación, salud, programas para la agricultura, asistencia social; en suma, hacer efectiva la presencia del Estado”, afirmó Graham, excomandante general del Ejército.
Según dijo, esto es más evidente ahora que el terrorismo ya no combate a la población, como en la década de los ochenta, sino, por el contrario, busca evitar una mala relación para seguir en su alianza con el narcotráfico.
El Gobierno anunció el viernes que por lo menos habrá dos reuniones mensuales con las autoridades locales y regionales del VRAE, y además se creará un grupo especial en el SNIP (Sistema Nacional de Inversión Pública), para acelerar las obras de inversión en esa zona.
Sobre este mismo tema, el expresidente del Comando Conjunto de las FFAA, vicealmirante (r) Jorge Montoya, lo calificó como un gran avance, en la medida que ataca el problema neurálgico de la seguridad en el valle, la ausencia del Estado en el desarrollo de esa población.
Montoya dijo que el Valle es tan extenso, que resulta difícil abarcar todo el territorio, por lo que propuso elegir un eje de desarrollo, que podría ser Pichari Canaire, porque son dos ciudades que se complementan, que está al lado del río, y que puedan atraer a las poblaciones colindantes.
Dijo que el Estado debería privilegiar sus inversiones en estas dos ciudades, dotarlas de todos los recursos, para que la población perciba que hay un desarrollo, mientras se materializan programas de desarrollo alternativos para los campesinos que siembran hoja de coca.
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