El funcionario policial mencionó que ese fue el resultado de un sorpresivo operativo efectuado en el recinto carcelario, debido a que el uso de dichos artefactos está prohibido dentro de los penales de todo el país.
“La semana pasada hicimos un censo y detectamos 200 congeladoras en el interior del penal, lo que significaba un pago de 130,000 nuevos soles mensuales entre los servicios de luz y agua”, detalló Garay.
Ante esta situación, se ordenó que hasta el 15 de julio sean retirados estos equipos, a excepción de aquellos cuyo uso sea justificado, como es el caso de las congeladoras de los comedores.
Garay anunció, además, que se contratará los servicios de una empresa privada para evaluar e iniciar la instalación de cabinas telefónicas, a fin de que los internos se comuniquen con sus familiares, pero todo ello se hará dentro de un estricto control.
Sobre su reposición en el cargo de director de ese penal, Garay manifestó que como funcionario siempre respetó los derechos de sus internos y descartó que al disponer el corte de cabello de los reclusos se haya afectado la dignidad de la población penitenciaria.
“El corte de cabello tipo escolar no afecta la dignidad de la persona. Es una medida de orden, disciplina y aseo”, comentó Garay Durand.
Por último, aseguró que esta medida continuará aplicándose a los internos y a quienes ingresen a prisión, para detectar visiblemente a quienes intenten participar en una fuga.
Tomás Garay fue repuesto en su cargo de director del penal de Lurigancho, después de que la inspectoría policial no le encontrara responsabilidad en el corte de cabello de los reclusos, pues forma parte de sus funciones velar por la higiene y la medida se acordó con ellos.
(FIN) ARD/MVF
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