Imagínese lo que ocurriría si la papa, el cultivo comestible más característico de nuestro país, de pronto desaparece. Imagine las consecuencias que el hecho tendría en la alimentación, no solo en el Perú, sino en todo el planeta. La salud de millones de personas, la economía de miles de agricultores y parte de la milenaria tradición andina se verían afectadas. Toda una catástrofe.
Hasta hace poco tiempo una circunstancia como la anteriormente descrita tan sólo podría asociarse con la más apocalíptica ciencia ficción; pero hasta hace algún tiempo también, resultaba delirante decir que el nevado Pastoruri se deshelaría o que en Bogotá nevaría. Ahora ambos hechos son noticia.
Los acelerados cambios climáticos que padece la Tierra generan retos enormes para los humanos, quienes empezamos a pagar por el maltrato que, desde los albores de la Revolución Industrial, infligimos a la Tierra.
UN ARCA DE NOÉ ESTÁTICA
Ante este panorama, instituciones encabezadas por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Grupo Consultivo para la Investigación Agrícola Internacional, el Fondo Mundial para la Diversidad de Cultivos y el gobierno de Noruega, a través de su ministerio de agricultura, emprendieron un proyecto para preservar y proteger las semillas y cultivos de especies como la papa y el camote.
La Bóveda Global de Semillas, situada en el archipiélago noruego de Svalbard, en la localidad de Longyearbyen, frente al Océano Ártico, será inaugurada el martes 26, y albergará a mil 500 millones de semillas pertenecientes a tres millones de especies provenientes de todo el mundo; específicamente aquellas utilizadas en la alimentación.
Los promotores de esta iniciativa señalan que, al culminar la recolección –en 2010– se tendrá "la mayor colección mundial de semillas" con miras a proteger éstas de un desastre de enorme magnitud. En ésta –¿cómo no?– habrá espacio para una "delegación" peruana integrada por las distintas variedades de papa y camote. Así, estos productos ancestrales podrán ser preservados en caso nuestro planeta afronte una emergencia ecológica insalvable.
IGUAL QUE A UN TESORO
Quienes contribuyen a la Bóveda Global de Semillas de Svalbard son mil 400 bancos
genéticos dispersos en 100 países. Así, las papas y camotes que integrarán la colección de semillas fueron enviadas allá hace unos días por el Centro Internacional de la Papa (CIP), entidad no gubernamental con sede en Lima que, con el apoyo de diversos donantes, desarrolla desde hace tres décadas investigaciones sobre este valioso tubérculo.
En total son aproximadamente once mil las muestras remitidas a Noruega, informa Pamela K. Anderson, directora general del CIP: cinco mil 850 de papa y cinco mil 170 de camote. Dice que esta entidad cuenta con la colección más grande del mundo (banco de germoplasma es el término exacto) de dichas especies. Sus científicos, encabezados
por Alberto Salas, para el caso de la papa, y Genoveva Rossel, para el del camote,
laboraron ocho meses en el proceso de recolección de las muestras, siguiendo un proceso delicado que fue completado con éxito.
Sin embargo, Anderson indica que, antes de que se diese a conocer la iniciativa
de la Bóveda de Svalbard, ya el CIP había tomado previsiones para resguardar la perdurabilidad de las especies mencionadas.
"Lo de Noruega es para un desastre de nivel mayor y global, pero nosotros también
tenemos 'cajas negras'"; una para la papa y otra para el camote", precisa. Éstas contienen las mismas colecciones de semillas y cultivos que el CIP alberga, pero están depositadas "en un lugar afuera del Perú".
"Si, por ejemplo, hay un terremoto y perdemos la colección, tenemos otra para reemplazarla", indica, y sus palabras parecerían exageradas, si no explicara luego
que en los últimos tiempos, por diversos motivos, fue necesario que el CIP contribuya
a "repatriar" cultivos a determinadas zonas del país, ya que éstos desaparecieron de ellas.
"En Huancavelica, por ejemplo, en 2006, debido a las inundaciones, casi todos los productores perdieron sus papas", añade, al tiempo de precisar que son los mismos pobladores los que utilizan el término de "repatriación" para referirse a la recuperación
de sus cultivos, perennemente amenazados por fenómenos climáticos como El Niño o las sequías, que en las zonas altoandinas se presentan con mayor intensidad.
Esta "repatriación" de cultivos, tal vez podría servir de modelo para las acciones que tendrían que seguirse desde la Bóveda de Svalbard, luego de que ocurra alguna indeseable catástrofe.
MOMENTO DE REVALORARLA
Ahora bien, no es casual que nuestra papa forme parte de la colección de semillas más
grande del mundo y haya sido considerada como una de las especies que de todas maneras debe perdurar frente a cualquier cataclismo.
Este tubérculo ocupa el tercer lugar entre los cultivos que forman parte del consumo básico de los seres humanos, superado únicamente por el arroz y el trigo. Además, tan solo en el Perú se contabilizan cerca de cinco mil variedades de papa silvestre.
"50 gramos de papa tienen más vitamina C que una mandarina", señala Alberto Salas, del CIP, encargado de la selección y del envío de las semillas a Svalbard, quien cuenta haber recorrido toda la Cordillera de los Andes estudiando este cultivo.
La paradoja es que, pese a la importancia que para el país tiene su cosecha, los productores paperos de las zonas altoandinas son los que desarrollan su trabajo en condiciones menos favorables. En ellos renació la esperanza luego de que la reciente alza del trigo propiciara que desde el Gobierno se buscara en la papa una alternativa para abaratar la producción de pan, mejorando a la vez el contenido nutricional de nuestros desayunos y los precios con los que se compra el cultivo.
Los esfuerzos por revalorar y darle a este tesoro alimenticio el nivel y lugar que en realidad merece, recién empiezan, tanto dentro del país (donde se busca diversificar y potenciar aún más su consumo) como en el exterior (donde se le pretende poner a salvo de una catástrofe). El futuro dirá qué tan efectivos resultaron.
Cuestión de Estado
El domingo 3 se realizó en Ayacucho la proclamación oficial de 2008 como el "Año Internacional de la Papa", con una colorida ceremonia en la que participaron agricultores y funcionarios estatales, como el ministro de Agricultura, Ismael Benavides.
El escenario era el apropiado: Ayacucho es el departamento donde hay más diversidad de variedades de este tubérculo. No sorprende por ello que su producción anual alcance las 120 mil toneladas. La FAO es la promotora de la referida denominación y el Estado peruano la asume totalmente, como evidencia también la decisión de convertir al sector público en el principal comprador de los productores de papa.
Este anuncio, hecho un par de semanas atrás por la ministra de la Mujer, Susana Pinilla, se centra en la voluntad del gobierno de impulsar la iniciativa del presidente Alan García Pérez de masificar el consumo del denominado "papapán" en los desayunos de todo el país.
Voz discrepante
Por sus características, el proyecto de la Bóveda Global de Semillas de Svalbard llamó positivamente la atención de la opinión pública mundial, Sin embargo, también hay quienes cuestionan su existencia y objetivos.
El norteamericano F. William Engdahl, un crítico de la globalización, en un artículo publicado en el website Global Research, cuestiona que entre los promotores y contribuyentes del proyecto se encuentre la Fundación Melinda y Bill Gates, la Fundación Rockefeller, la Corporación Monsanto, Dupont y Dow Chemical.
Dichos conglomerados –recuerda– tienen directa o indirectamente enormes intereses en la investigación y promoción de patentes de semilla genéticamente modificadas, y en actividades agroindustriales y agroquímicas.
Engdahl también publicó en noviembre Semillas de Destrucción, libro sobre el desarrollo de la manipulación genética en vegetales y el negocio de patentar los resultados de ésta. Señala que en dichos ámbitos confluyen los intereses de grandes corporaciones y del gobierno estadounidense para "ganar el control mundial de la producción de alimentos".
Apuntes
La administración de la bóveda esta a cargo del Fondo Mundial para la Diversidad de Cultivos, presidido por la canadiense Margaret Catley- Carlson.
El CIP remitirá desde el Perú dos envíos más a Svalbard. El segundo se efectuará en agosto y el tercero en 2010.
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