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Lima, Perú. Jueves, 24 de agosto de 2017

Año del Buen Servicio al Ciudadano

Jaime Moreyra y Julio Simeón iniciaron una corriente de estudios sociológicos

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    Los Shapis: Jaime Moreyra y Julio Simeón
José Vadillo

08:45.

Lima, feb. 14 (ANDINA).
Si en el Perú hubiese un Paseo de la Fama como en Hollywood, hace rato que Los Shapis tendrían por lo menos una estrella ahí. “Hemos ayudado a construir la nueva identidad de los provincianos en la capital”, dicen al unísono Julio Simeón y Jaime Moreyra, echando una ojeada a 27 años trajinados entre amplificadores, canciones, aviones, buses, sueños y amores.

 

Ellos fueron los primeros en subirse a un estrado tomando el nombre de una danza tradicional –Shapis se baila cada fiesta de las Cruces en Chupaca–, y decir sin temor al micrófono, “somos de Junín, somos de Puno”.

Por ese entonces, a los provincianos no se les reconocía el poder económico-social-cultural actual. Más bien se les “choleaba”, y todos hablaban a media voz de su origen.

Pero los Shapis llegaron para subirse al tren de la historia: Julio Simeón, de tamaño brevísimo, voz de timbre agudo y vueltitas sobre el aire, al que las masas bautizarían como “Chapulín El Dulce”, y Jaime Moreyra, que llora alegremente las melodías sobre el diapasón de su guitarra eléctrica.

Ambos crearon ese sonido fresco que desde el 14 de febrero de 1981 ya sacudía las ciudades del centro del país: la chicha. Un fermento sonoro que mezcla el huaino milenario andino con la cumbia de los trópicos. Lamento y sabor. Baile y dolor. “El aguajal”, basado en el tradicional “El alisal”, es la síntesis que puso al Perú a bailar.

Los Shapis arribaron a Lima en 1983, casi como jugando. No sabían que ellos y “El aguajal” serían los causantes de la “shapimanía”, que se desató con la salida de su primer elepé en 1984, y que ha llegado a muchas ciudades del continente y de Europa.

El grupo de chicha le mostró a la capital un nuevo rostro musical-social, donde el orgullo y la identidad se sintetizan en los polos que usaban sus integrantes, tarrajeados con los colores de la (supuesta) bandera del Tahuantinsuyo.

Simeón y Moreyra –abstemios por convicción– afirman que todavía queda mucho por recorrer, más pueblos qué visitar cada semana, más canciones por componer y grabar, más público qué convencer.

Sobre todo, que a la chicha, ese género revolucionario que fundaron, las autoridades le reconozcan de una vez por todas sus créditos musicales. Algunos todavía le siguen llamando peyorativamente canto de marginales. Para otros, hace 27 años es el nuevo sonido del Perú.

Datos
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Concierto de aniversario. En el complejo Santa Rosa, de la carretera Central, desde las 18.00 horas.
- Invitados: Raúl Arquinigo, Osito Pardo, Roberth Pacheco, Dúo Ayacucho, Elmer de La Cruz y grupo Enlace.
- Veintidós discos. Han grabado Los Shapis, este año editarán dos: uno de huainos tradicionales y otro de nuevas chichas como “De ambulante a magnate” y “Pasajerito”.
- Una película. Inspirada en El mundo de los pobres (1986), dirigida por Juan Carlos Torrico.
- Miniserie Chapulín, El Dulce, sobre la vida de su cantante, se estrenaría en marzo.

DOP


Publicado: 14/2/2008

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