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Lima, Perú. Martes, 21 de noviembre de 2017

Año del Buen Servicio al Ciudadano

FAO: Protección social y agricultura familiar para romper círculo de pobreza

La mejor inversión está en el campo, afirma John Preissing

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    ANDINA/Juan Carlos Guzmán

15:22.

Lima, oct. 19.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) señaló hoy que la protección social y la agricultura familiar son la receta para romper el círculo de la pobreza rural, pues la mejor inversión está en el campo.

La batalla para acabar con el hambre y la pobreza debe ser combatida principalmente en las zonas rurales, indicó el representante de la FAO en el Perú, John Preissing.

Manifestó que las mayores inversiones en favor de los pobres deben hacerse en pequeños propietarios, agricultores familiares, mujeres rurales, pescadores, comunidades indígenas y otras personas vulnerables o marginados.

“Si adoptamos el enfoque de seguir funcionando como hasta ahora, en el 2030 más de 650 millones de personas continuarían padeciendo hambre. Por ello, defendemos un enfoque que combina la protección social con inversiones en desarrollo productivo rural”, anotó.

Salir de la pobreza 
El representante de la FAO en el Perú afirmó que el crecimiento económico, especialmente en la agricultura, ha sido esencial para la reducción de las tasas de hambre y pobreza. Sin embargo, añadió, el crecimiento económico no beneficia a todos. 

“La protección social en forma de transferencias de dinero en  efectivo relativamente pequeñas a los hogares pobres pueden hacer una gran diferencia”, consideró. 

Sostuvo que al proteger contra los riesgos, se anima a agricultores familiares y trabajadores rurales a realizar actividades de más alta rentabilidad. 

Asimismo, enfatizó que las transferencias de efectivo aumentan el poder adquisitivo de los pobres, que demandan bienes y servicios producidos en gran medida en la economía local. Este aumento de la demanda contribuye a su vez al crecimiento económico local, acotó. 

“No hay que olvidar que los principales inversores en desarrollo agrícola son los propios agricultores. Lejos de crear dependencia o la reducción de esfuerzo de trabajo, ayudando a las familias a superar las restricciones de crédito y de liquidez, la protección social refuerza los medios de vida, y alienta a las actividades agrícolas y no agrícolas”, dijo. 

Puntualizó que en la medida que se vuelvan más productivos, tendrán más ingresos, y ahorros e invertirán más, e incrementarán sus ganancias. 

Inversiones promovidas 
Esas inversiones de los propios agricultores familiares deben ser promovidas y acompañadas de programas y proyectos públicos de desarrollo productivo que consoliden la inclusión social y económica de la población rural, señaló.

Preissing indicó que en las zonas rurales, las inversiones productivas pro - pobres son muy efectivas cuando se aplican al riego en pequeña escala, a la vialidad, electrificación conectividad y otras infraestructuras que benefician a campesinos. 

También deberían incluirse medidas como el procesado de alimentos para generar valor agregado y reducir las pérdidas y el desperdicio post-cosecha, agregó. 

Sólido marco institucional 
Consideró que se requiere, asimismo, un marco institucional más sólido para la tenencia de la tierra y el agua, acceso al crédito, promoción del trabajo rural decente y otras áreas, para que las actividades agrícolas y no agrícolas y los mercados sean accesibles a los grupos marginados, incluidas las mujeres y los jóvenes.

“Y esto es precisamente a lo que apunta la Estrategia Nacional de Agricultura Familiar”, destacó.

Manifestó que la atención prioritaria a las zonas rurales y a la agricultura, especialmente a las fincas agrícolas familiares, es imperativa para combatir la pobreza extrema y la inseguridad alimentaria en las zonas rurales.

“La protección social puede reducir eficazmente la pobreza y la inseguridad alimentaria, generar resiliencia y servir de catalizador al desarrollo agrícola y rural”, opinó.

Reiteró que una combinación de políticas de protección social y políticas de promoción productiva y de seguridad alimentaria puede crear sinergias positivas para la lucha contra el hambre y la pobreza extrema.

“Sin protección social, las familias más vulnerables no podrían satisfacer sus necesidades básicas y gestionar los riesgos, y sin un mayor apoyo a la agricultura familiar y a las oportunidades para generar ingresos y empleo, las familias pobres a menudo carecen de los medios para utilizar la protección social como peldaño hacia una mayor independencia financiera y económica”, dijo.

(FIN) JJN/JJN

Publicado: 19/10/2015

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