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Lima, Perú. Sábado, 25 de octubre de 2014

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En los Pantanos de Villa viven 177 especies de aves, entre residentes y migratorias

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    Foto: ANDINA/archivo

09:03.

Lima, may. 29 (ANDINA).
El yanavico -una tradicional ave que hoy es considerada residente oficial de los Pantanos de Villa, hacia donde llegó después de que el calentamiento global provocara drásticos cambios en su dieta y en el clima de los humedales altoandinos, donde antes habitaba- es una de las 177 especies de aves, entre residentes y migratorias, que habitan ese refugio natural ubicado en Lima.

 

Esta especie vive desde hace dos años, aproximadamente, en el humedal de Chorrillos y demuestra que las condiciones en los Pantanos de Villa le son propicias para completar su ciclo biológico: anidación, crianza de juveniles, etcétera.

Los expertos presumen que su preferencia por los Pantanos de Villa se debe, además de las condiciones arriba mencionadas, a que estas aves presentan un alto grado de sensibilidad a los disturbios y pérdida de calidad en el ambiente.

Si bien es cierto que los registros de migraciones del yanavico solo se concentraban en poblaciones juveniles que llegaban a esta zona desde la década de 1960, ahora son las especies adultas las que anidan y se quedan. Desde 2005, comparten el hábitat con otras aves residentes.

Y es que en los Pantanos de Villa encuentran no solo calidad de ambiente, que es fundamental, sino agua rica en peces y crustáceos; así como otros invertebrados que conforman su dieta diaria.

Características
Al yanavico se le conoce como cuervillo puneño en Argentina, cuervo de pantano de la puna y cuervo de pantano del norte en Chile. Su nombre en inglés es puna ibis y su nombre científico es Plegadis ridgwayi.

Mide 58 centímetros de altura. Visita los humedales costeros con mayor frecuencia durante los meses de invierno. Esta ave pone de uno a tres huevos y anida entre 28 y 30 días. Sus nidos ubicados en la Laguna Mayor están entre la parte media y alta de la totora. Conocido también como ibis de puna es muy poco estudiado tanto en el Perú como en el mundo, no obstante haber sido registrado en 1876.

Tiene pico largo y curvo de color rojizo, de apariencia jorobada que camina con la cabeza agachada. Su plumaje es pardo oscuro con brillos tornasolados verdes o violáceos en la espalda y en los costados, patas negras y largas.

Los juveniles tienen estrías blancas. Habita en pantanos y humedales generalmente en alturas de 3,500 a 4,800 metros en los Andes, pero ahora se les encuentra a nivel del mar en los Pantanos de Villa. Anida en colonias numerosas de cientos de ejemplares y se les puede ver en grandes grupos, aunque también solos.

Colonias
En los Pantanos de Villa viven 177 especies de aves, entre residentes y migratorias; 13 de peces y 72 variedades de plantas.

Así, no solo los yanavicos se han instalado en los humedales chorrillanos; también el halcón peregrino, el ave más veloz del mundo, se encuentra ahí atrapando sus presas al vuelo. Este pájaro desarrolla una velocidad de hasta 300 kilómetros por hora en caída libre; por eso se le conoce también como el “proyectil viviente”. En vuelo normal su velocidad es de 160 kilómetros por hora.

Esta es un ave carnívora, migratoria, de 1.10 metros de envergadura, provista de pico, uñas fuertes y encorvadas, que se utiliza en el deporte de la cetrería para cazar aves que atrapa al vuelo.

En algunas naciones de Europa la usan, además, para ahuyentar a cuervos y palomas de los aeropuertos. Vuela a grandes alturas y su vista es 30 veces mejor que la del ser humano.  Es la única ave de caza que se alimenta exclusivamente de pájaros.

Todo su cuerpo es aerodinámico: su cola corta y la cabeza menuda le aseguran un perfecto control del vuelo y la ligereza del conjunto, unida a un extraordinario vigor, le permiten alcanzar altísimas velocidades con un gran control del sentido y la maniobra; por ello, ha servido de modelo para la fabricación de aviones cazas.

En los Pantanos de Villa se le reconoce por sus alas puntiagudas de rápidos movimientos y cola angosta. Vive en Europa y en los pantanos arriba desde Alaska, México, Caribe, Tierra del Fuego y Las Malvinas. Para llegar al Perú recorre unos 14 mil 500 kilómetros y vuela desde el nivel del mar hasta los 3,335 metros de altura.

Durante su vuelo de caza, se sitúa a gran altura por encima de su víctima antes de comenzar un fulgurante picado. En el momento del impacto golpea al animal en las alas o en el cuello, recogiéndolo antes de que caiga al suelo.

Por ello, habita en espacios muy abiertos, como los Pantanos de Villa, donde sus presas no tienen posibilidad de refugiarse entre árboles. Se alimenta también de murciélagos.

De interés
Protección

1 Para darle mayor protección a los Pantanos de Villa y evitar la acción de los depredadores, las autoridades trabajan en la instalación del cerco vivo, en el que siembran molles, myosporos y huarangos.

2 Se amplió a cinco metros de ancho y tres de profundidad los canales de agua en los límites con la avenida Huaylas para impedir el ingreso de extraños y de personas que tratan de ganarle terreno al área natural, arrojando desmonte para construir casas.

3 Mediante un convenio de cooperación con Arge de Alemania, se identificarán, coordinarán y ejecutarán acciones orientadas al cuidado de la biodiversidad del humedal chorrillano, como procesos de descontaminación y soluciones técnicas de residuos sólidos y manejo de aguas servidas.

Respeto al medio ambiente

La población peruana, afortunadamente, ya está tomando conciencia de lo importante que es cuidar la naturaleza y, en particular, los Pantanos de Villa. No en vano, Franco Fernández Santa María, director técnico de la Autoridad Municipal de los Pantanos de Villa, expresa que existe un gran respeto al medio ambiente.

“No solo es un tema puntual en el ámbito de Chorrillos o de Lima. Es una corriente a escala mundial. La población entiende cada día el mensaje de que debemos cuidar los pantanos y el medio ambiente.” Los visitantes, revela, van con cierta predisposición de esa naturaleza, lo que es aprovechado por los responsables de los humedales chorrillanos.

“En el auditorio, en unos 20 minutos, les brindamos una charla de inducción y les proyectamos documentales para que entiendan cómo pueden contribuir en la conservación de los Pantanos de Villa y no hacerle daño. Ese es el mensaje que tratamos de transmitirles.”

Fernández Santa María manifiesta que en el ámbito empresarial se siente también el compromiso. “Ahora están respondiendo mejor.

Hay compañías, por ejemplo, que colaboran en la campaña para proteger los Pantanos de Villa y muchas de ellas en sus almanaques, documentos, afiches u otros agregan una frase que dice ‘Protejamos los Pantanos de Villa’.”

Cuando se quiere ayudar, enfatiza, no se requiere de mayor inversión; solo una frase sencilla y simple en la que lo único que se solicita es proteger esta área natural.

DOP


Publicado: 29/05/2009

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