Daniel Acevedo, director ejecutivo de la Cámara de Comercio y Producción de Ica, dijo que en líneas generales se trata de un aspecto positivo, aunque consideró que el tema de los sueldos debe ser fijado preferentemente por el mercado.
Señaló que si el mercado es bueno y hay posibilidades de una mayor remuneración por el trabajo realizado, esta debe concretarse y no regirse por lo que se fije en el mínimo vital. “El sector que mejor produce debe ganar más”, comentó.
Mencionó, como ejemplo, el caso del sector agroexportador iqueño, donde los sueldos mínimos promedio bordean los 1,000 soles en temporada alta de producción y en 800 en temporada baja.
Por su parte, la secretaria general de la Federación Departamental de Trabajadores de Cusco, Martha Quispe, refirió que el aumento del salario mínimo debe ir de la mano con los esfuerzos para evitar el incremento del precio del combustible.
“Si la gasolina cuesta más, los productos costarán más y eso influenciará en la economía del hogar. Si bien es positivo el aumento del sueldo mínimo, se deben dar disposiciones para mantener el precio de los combustibles”, afirmó.
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