Ellos iniciarán sus clases en universidades e institutos de todo el país en los próximos días pero ya tienen en mente una serie de proyectos productivos, con los cuales desean retribuir al Estado la inversión que se realizará en sus estudios superiores.
“En mi comunidad carecemos de construcciones y las que tenemos están expuestas a los desastres naturales. Yo quiero mejorar la infraestructura, hacer carreteras, puentes y espacios públicos”, comenta Gerson Chuquivilca (16), quien estudiará Ingeniería Civil en la Universidad Nacional Daniel Alcides Carrión, de Pasco.
Chuquivilca se convierte en el primer estudiante universitario de su familia y sus padres, una ama de casa y un trabajador independiente, se encuentran muy orgullosos en su natal Colquijirca, comunidad del distrito de Tinyahuarco, en Pasco.
La misma ilusión de aportar en el mejoramiento de la calidad de vida en su comunidad la tiene Cinthia Herrera (19), quien al culminar la carrera de Industrias Alimentarias en la Universidad Nacional de Cajamarca anhela trabajar en la reducción de la desnutrición que afecta a su región.
Herrera, quien es la mayor de tres hermanos, espera mejorar los procesos de cultivo e industrialización de productos nativos como la papa, la cebada y quinua, con lo cual busca sacar adelante la economía y la nutrición en su natal Tacabamba, en Chota.
“Hemos recibido el encargo de sacar adelante al país y cada día ser mejores. Yo ayudaré en la nutrición de Cajamarca elaborando productos innovadores con los insumos nativos e ir reduciendo el consumo de comida chatarra”, sostuvo la joven universitaria.
Otro estudiante que se mostró entusiasta fue Marco Pérez (18), quien seguirá la carrera de Ingeniería Civil en la Universidad Nacional de Huancavelica (UNH). El desea impulsar la construcción de reservas de agua en el distrito de Yauli, donde suelen carecer del recurso para mantener vivos los pastizales y alimentar al ganado vacuno.
“Al acabar la carrera voy a trabajar por mi región y, por qué no, por el país. Es el compromiso”, afirmó Pérez, quien tenía que caminar por dos horas todos los días para llegar a su colegio, ubicado por encima de los 3,000 metros sobre el nivel del mar.
Entre quienes hoy recibieron las credenciales que los reconocen como beneficiarios de Beca 18 también se encuentran Fanny Miranda (16) y Janeth Silva (18), de Huancavelica y Ayacucho, respectivamente, quienes estudiarán Ingeniería de Agronomía e Industrias Alimentarias en la UNH y el Instituto Superior Huanta.
La primera pretende aportar a su comunidad con el mejoramiento del cultivo y la exportación del maíz y la papa; mientras que Silva busca hacer lo propio con frutos nativos de Huanta como la tuna, la lúcuma y la palta, en presentaciones de helados y aceite. Ambas provienen de familias de agricultores.
El programa Beca 18, que financia los estudios superiores de jóvenes con alto rendimiento escolar en condiciones de pobreza, también apoya a estudiantes de Lima como Miguel Arapa (18), quien estudiará Ingeniería Electrónica en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Arapa Chuchón es el primer universitario de la familia y el menor de tres hermanos pero tendrá la oportunidad de cambiar el futuro de su familia, cuyos padres, una ama de casa y un obrero, están más tranquilos porque los estudios de su último hijo están garantizados por el Estado.
(FIN) JCJ/RRC