Pinzón sostuvo, al inaugurar una reunión ministerial de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), que ese fenómeno se relaciona directamente con una serie de actividades ilícitas de alcance global, articuladas en forma de redes complejas y con gran capacidad de adaptación.
Entre ellas mencionó el problema de las drogas, el tráfico de armas, la minería ilegal, la trata de personas, la corrupción, el lavado de activos, los delitos cibernéticos y la conexión entre pandillas delictivas.
"Hoy por hoy esas actividades terminan convirtiéndose en tal vez la más grave amenaza contra la seguridad y la estabilidad de los gobiernos", expresó.
A la cita, que se desarrolla en Cartagena de Indias y se extenderá hasta mañana, asisten, además del país anfitrión, delegaciones de Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Chile, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela.
Por otra parte, en su discurso Pinzón propuso a sus homólogos de Defensa, Interior, Justicia, y Cancilleres de la Unasur la creación de un foro o una instancia al interior de la organización que se encargue de articular y coordinar los esfuerzos para combatir ese flagelo.
En su opinión ello permitiría trabajar la temática de la delincuencia organizada trasnacional y las nuevas formas de criminalidad en base a la cooperación.
Asimismo, agregó, desarrollar herramientas específicas, eficientes y oportunas para combatir las distintas formas de criminalidad.
Pinzón recordó que la delincuencia organizada es un flagelo que afecta a todas las naciones suramericanas y requiere un tratamiento especial.
"El crimen no conoce fronteras por lo que su lucha solo es efectiva si está basada en la cooperación de todos los países", precisó, en declaraciones que recoge Prensa Latina.
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