El Ministerio del Exterior en Moscú denunció que con sus planes, Corea del Norte está ignorando una resolución de la ONU. “Esperamos que esta difícil situación pueda solucionarse con medios políticos y diplomáticos”.
China se mostró por su parte “preocupada e intranquila”. El portavoz del Ministerio del Exterior, Liu Weimin, dijo en Beijing que el mantenimiento de la seguridad y la estabilidad en la península coreana y el Asia Oriental no es sólo un interés de las partes implicadas, sino también una responsabilidad.
China espera que todas las partes mantengan la calma y muestren contención.
Por su parte, un portavoz del Ministerio del Exterior surcoreano en Seúl señaló que el caso debería ser llevado al Consejo de Seguridad de la ONU.
Corea del Sur ve al igual que Rusia y Estados Unidos, una clara violación de la resolución 1874 de la ONU, con la que el Consejo de Seguridad respondió con más sanciones hace tres años a un segundo test de armas nucleares de Corea del Norte.
El texto exige a Corea del Norte que se abstenga de cualquier test “con tecnología balística de misiles”.
Pese a la crítica internacional, Pyongyang se mantiene firme en su intención de lanzar un cohete para poner en órbita un satélite, que potencias occidentales temen que esconde el test de un misil intercontinental capaz de llevar cabezas nucleares.
Paek Chung-ho, del comité de tecnología espacial norcoreano dijo que el lanzamiento no supone peligro alguno para la región y sus vecinos, citó la agencia de noticias china Xinhua.
Pese a las críticas, los preparativos continúan su curso. Hoy estaba previsto que el satélite fuera montado en el misil portador Unha-3, en una rampa de lanzamiento en el oeste del país.
El momento del lanzamiento no está determinado aún, pero tendrá lugar entre el jueves y el lunes, en el marco del centenario del fundador del Estado y “eterno presidente”, Kim Il-sung.
(FIN) Agencias/LIT