El Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) reporta que unas 11,000 personas fallecieron desde que se iniciaron las protestas contra el régimen de Bashar al-Assad, en marzo de 2011, hasta el jueves último, cuando se acordó el alto al fuego.
"La misión empezará esta mañana (hoy martes) con la puesta en marcha de su centro de operaciones y se contactará con el Gobierno sirio y las fuerzas opositoras, para hacerles conocer el papel de los observadores de la ONU", dijo Fawzi Ahmad, portavoz del enviado especial de la ONU, Kofi Annan.
Bashar al-Assad, de 55 años, es presidente de Siria desde el 17 de julio del 2000, al suceder en el cargo a su padre Hafez al-Assad, quien se encontraba al frente del gobierno desde el 22 de febrero de 1971.
Las revueltas contra el régimen de la familia al-Assad, se iniciaron a mediados de marzo del 2011, en diferentes ciudades de Siria, en el contexto de la Primavera Árabe, en la cual la población pedía nuevas elecciones democráticas transparentes.
Los observadores internacionales llegaron a Siria en cumplimiento de la Resolución 2024 del Consejo de Seguridad de la ONU, que se adoptó por unanimidad el sábado último para constatar el cese del intercambio de disparos entre el gobierno y la oposición, como parte del plan de paz diseñado por Kofi Annan.
Los 25 miembros restantes del grupo de observadores de la ONU, arribará a Damasco en los próximos días, indicó Fawzi Ahmad, portavoz de Kofi Annan.
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