Sostuvo que se critica injustamente a las universidades porque los alumnos más jóvenes no conocen el periodo de violencia que desató el terrorismo, pero sostuvo que esa es una responsabilidad de sus propias familias y de la sociedad en su conjunto.
Indicó que en las universidades sí hay cursos de realidad nacional en los que se aborda el tema del terrorismo, pero quizás no con el énfasis que se debiera, porque se trata de temas muy subjetivos, muy recientes, que podrían generar un clima de debate que, dijo, no es conveniente para la convivencia universitaria.
Pero, además, Rodríguez dijo que hay temor en el profesorado de que se puedan malinterpretar sus opiniones o comentarios, y esto dar lugar a denuncias de apología de terrorismo.
“Es un tema muy complicado, algunos estarán a favor, otros en contra; es muy subjetivo, una palabra mal dicha, y quién quiere ser acusado de apología de terrorismo”, comentó.
Por esa razón, el rector de la universidad Ricardo Palma manifestó que lo más saludable sería que el Estado implementase una política nacional de memoria, que sea aplicable no sólo en las universidades, sino también en los colegios, sindicatos, medios de comunicación, y todo espacio donde sea necesario difundir esa etapa de la historia reciente del país.
Argumentó, además, que apenas el 2 por ciento de los peruanos está en la universidad, así que lo principal es llegar a ese 98 por ciento.
Comentó que, para tal efecto, se podría conformar una comisión multisectorial que se encargue de establecer los parámetros de esa política, y el mensaje que se quiere transmitir.
Señaló que un buen punto de partida puede ser el informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, pero también puede recurrirse a otras fuentes que sirvan para reconciliar a los peruanos con su pasado.
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