Pero, a pesar de la natural felicidad que la embargaba por la aparición de su hijo, la señora Vásquez expresó también su preocupación por la suerte del suboficial César Vilca Vega, quien se perdió junto a su hijo, y que hasta el momento no puede ser ubicado.
“Me siento feliz, pero pienso en el otro chico; los dos tienen que aparecer; estoy contenta y nerviosa, no tengo palabras”, dijo.
La madre del suboficial Astuquillca brindó breves declaraciones a la prensa mientras participaba en un acto religioso en su vecindario, ubicado en el distrito de San Juan de Lurigancho, el cual había sido convocado para orar por la salud de ambos oficiales desaparecidos.
El acto religioso contó con la participación masiva de los vecinos de la zona, así como de los parientes de la familia Astuquilca.
Los asistentes a la misa expresaron su alegría por la buena nueva y felicitaron efusivamente a la señora Vásquez.
Asimismo, Samuel Astuquillca, abuelo del valeroso suboficial, dijo sentirse "feliz y emocionado" por la noticia de la aparición de su nieto, y al borde de las lágrimas agradeció a las fuerzas del orden y al presidente de la República, Ollanta Humala, por el empeño puesto en la búsqueda de su ser querido.
"Mientras no escuche tu voz, luchito, estaré a la espera", dijo cariñosamente tras agradecer también a la Virgen de las Nieves por haber escuchado sus plegarias.
El suboficial Luis Astuquillca Vásquez apareció hoy vivo en Kiteni, distrito de Echarate, provincia de La Convención, en Cusco, en buen estado de salud tras 17 días perdidos en la selva del Cusco, luego de un enfrentamiento con los narcoterroristas.
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