Señaló que la estrategia de defensa ha dado un giro de 180 grados con la participación más activa y presencial en el proceso judicial de los abogados, quienes presentarán una serie de pruebas para exonerar al Estado como tercero civil responsable.
“Nosotros salimos en defensa del Estado porque ha sido denunciado como tercero civil responsable, es decir, si hay una sentencia condenatoria, la reparación civil va a tener que ser asumida por el Estado a través del Ministerio de Defensa”, explicó a la prensa.
Aseveró que los dos informes técnicos que descartan las supuestas ejecuciones extrajudiciales en el operativo "Chavín de Huántar" forman parte de un conjunto de pruebas que su despacho prepara para fortalecer la defensa del Estado peruano.
Precisó que estos trabajos constituyen un análisis científico de las pericias forenses hechas a los cuerpos de los delincuentes terroristas en 1997 y de la exhumación que se realizó a los mismos cadáveres en 2001.
Agregó que ambos informes serán presentados como prueba ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, con la finalidad de contribuir a la defensa de Perú en el proceso iniciado para determinar si hubo ejecuciones extrajudiciales en la denominada operación "Chavín de Huántar".
De acuerdo con el análisis realizado al cadáver NN14, el emerretista Eduardo Cruz Sánchez, alias “Tito”, presenta un disparo de arma de fuego que no fue realizado a corta distancia.
“De acuerdo con los resultados plasmados en el Dictamen Pericial de Restos de Disparo por Arma de Fuego 1714/2001 (…) no se encontraron restos de disparo de plomo, antimonio y bario. Lo que nos indica que el disparo por arma de fuego no fue efectuado a corta distancia”, señalan las conclusiones del informe.
Además sostuvo que estas características revelan que el subversivo no se había rendido, especialmente porque el disparo fue tangencial, cruza de izquierda a derecha, sin dejar dudas de que se trató de un disparo a larga distancia, entre ocho a diez metros.
El procurador aseveró que ha quedado comprobado también que “Tito” llevaba una granada en la mano y que es imposible que este explosivo haya sido colocado posteriormente, “porque el espasmo cadavérico no permite que alguien coloque nada en la mano”.
Indicó que este hecho desvirtúa las acusaciones realizadas contra los comandos militares.
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