Alrededor de 10 millones de electores acudirán mañana a las urnas para elegir un nuevo Parlamento de 300 miembros, entre candidatos de 32 colectividades políticas.
La caída del gobierno de George Papandreu, en noviembre pasado, por la aceptación de fuertes medidas de ajuste para recibir ayuda financiera de la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), derivó en una crisis política y la designación de un nuevo gobierno, encabezado por Lucas Papademos.
Las medidas tomadas para hacer frente a la crisis económica también erosionó a los partidos tradicionales griegos, como el Movimiento Socialista Panhelénico (Pasok) y la conservadora Nueva Democracia (ND), que han formado durante cinco meses un gobierno de coalición para respaldar a Papademos.
Ambas agrupaciones, empero, apuestan por una reforma del Estado prometiendo ayudas sociales a los sectores más desfavorecidos, pero de otro lado han endurecido su discurso contra la inmigración, tratando de frenar los votos que se les escapan hacia la extrema derecha, señaló Prensa Latina.
El diario de centro-izquierda Ta Nea advirtió sobre un posible ascenso de la extrema derecha y la extrema izquierda en medio de la profundización de la crisis en Grecia.
La izquierda radical podría lograr un 30 por ciento de los sufragios, y los neonazis de Chrysi Avgi (Amanecer dorado), un partido liderado por el ex militar, Nikos Mijaloliakos, lograría más de un 5%, que le permitiría asegurar unos 15 diputados.
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