La réplica más fuerte se registró poco antes de media noche en la provincia de Módena, con una magnitud de 4,3, sin que se reportaran heridos. Poco después se produjo otra de 3,2.
Los refugios de emergencia siguen llenos. “El miedo ha vuelto”, dijo el alcalde de Finale Emilia, Fernando Ferioli, citado por medios italianos. “Intentamos convencer a la gente para que vuelvan a sus casas si siguen habitables. Pero si continúan los temblores será imposible”.
El gobierno declaró esta semana el estado de emergencia y puso a disposición 50 millones de euros (64 millones de dólares) en ayudas, entre otras cosas para asegurar las carreteras y edificios dañados. El sismo destruyó casas, fábricas y edificios históricos en la región de Emilia Romagna.
Los trabajos de rescate se concentraron en las áreas en torno a Bologna, Módena, Ferrara y Mantua. La principal asociación de agricultores cifró en 200 millones de euros los daños a la agricultura en el país.
(FIN) Agencias/LIT
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