En declaraciones a la agencia Andina, Soto Vallenas señaló que el CNM continúa con su línea establecida de evaluación de magistrados, calificando no solamente la idoneidad del profesional del derecho sino también la conducta funcional que haya desarrollado el magistrados durante los siete años que transcurre entre cada evaluación.
“Se tiene en cuenta las denuncias que vengan por participación ciudadana, luego de lo cual el pleno del CNM toma una decisión a partir de esa información debidamente comprobada y verificada, si es que el magistrado debe o no seguir ejerciendo la función”, explicó.
Soto Vallenas, recomendó a las facultades de derecho mejorar la preparación de sus alumnos, si desean que éstos puedan alcanzar sus aspiraciones de convertirse en jueces y fiscales.
Lamentó que la falta de preparación sea una de las principales causas de que exista en la actualidad casi el 40 por ciento de fiscales provisionales y 36 por ciento de jueces provisionales.
“La provisionalidad no puede bajar porque los requerimientos en número, por parte del Poder Judicial y del Ministerio Público, también se van incrementando. Pero a pesar del esfuerzo que desarrolla el CNM, no aprueban la evaluación, y el Consejo no puede regalar títulos”, recalcó.
En esa línea, valoró el trabajo que viene realizando la Academia de la Magistratura (Amag) en la capacitación de los abogados que aspiran a un puesto como magistrado.
Aclaró sin embargo que entre los requisitos que contempla el CNM en sus procesos de evaluación de magistrados no se encuentran los cursos que imparte la Amag para poder postular a un cargo en la magistratura.
(FIN) LIT/RES