Según consigna la agencia DPA, el sismo desató el pánico en la población y también provocó daños en numerosos edificios.
Benito Ramos, jefe de la Defensa Civil filipina, dijo que cuatro de las víctimas fatales murieron en Guihulgan, dos en Tayasan y otra más en Jimalalud.
Mientras que dos escolares fallecieron entre las paredes de sus respectivos colegios, que se derrumbaron con el movimiento sísmico, producido poco antes de que salieran a comer.
El Instituto Filipino de Vulcanología y Sismología informó que el epicentro fue localizado a cinco kilómetros al noroeste de la ciudad de Tayasan, en la provincia oriental de Negros.
En ese lugar, la magnitud del sismo, medida en la escala Mercalli, alcanzó el grado 7.
Inmediatamente después del terremoto, las autoridades decretaron una alarma de tsunami de nivel 2, pero la levantaron tres horas después.
(FIN) Agencias/LIT
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