Lima, ago. 25 (ANDINA).- El segundo piso olvidado del local comunal de la zona de Cárcamo, en el Cercado de Lima, se ha convertido, gracias a las gestiones de la comuna metropolitana, en una biblioteca autogestionaria con dos mil libros, seis computadoras y 36 carpetas, lo que será de gran utilidad para la población estudiantil de la zona.
Con la inauguración de este centro -denominado “Conde de la Vega Baja”- se inició hoy la segunda etapa del programa municipal Bibliotecas Comunales Solidarias (BCS), que ahora implementa un modelo distinto, el de la autogestión.
Jorge del Pozo, jefe del programa de las BCS, explicó que se tomó el nuevo modelo de bibliotecas porque en los 30 puntos de la red en asentamientos humanos –donde la comuna limeña apoya con libros, inmobiliario y capacitación a los promotores–, el problema surgía con la autosostenibilidad de los mismos.
La estrategia, dice del Pozo, es que ahora las bibliotecas contarán con telecentros, los que, además de complementar el acceso a la información que dan los libros, permitirán al centro generar recursos para mantenerse en el tiempo.
Es decir, en cada una de las 10 bibliotecas-telecentros que la municipalidad tiene proyectadas para este año, además de los libros, se les entregará computadoras, conectividad gratuita y se formará un comité de autogestión con miembros de la propia comunidad administren eficientemente el centro.
La meta es que la biblioteca-telecentro dé diversos cursos de capacitación en informática, y en ciertos horarios alquilar sus computadoras como cabinas de internet, para generar recursos y pagar así gastos como el agua, luz o teléfono.
Labor privada
“Aquí intervienen muchos actores”, recordó Francisco Gaviria, gerente de Participación Vecinal de la municipalidad de Lima.
Para la biblioteca-telecentro modelo de Carcamo, la editorial Bruño donó las 36 carpetas y los libros son parte de los donados en el Librotón y otros de los fondos logrados por el concierto “Lírica para ti”, que se realizó el año pasado en la Biblioteca Nacional.
No sólo está el municipio en el proyecto, comentó. A través del programa de “Adopte una biblioteca” se pretende que el sector privado y ciudadanos se involucren más para mejorar el servicio de bibliotecas.
En ese sentido dijo que la universidad Ricardo Palma ya adoptó dos bibliotecas y la editorial Bruño ha hecho lo propio con otras dos más. “La meta es que este año se llegue a 10 bibliotecas y tal vez más con el apoyo de la empresa privada”. Los que se quieran sumar, puedan comunicarse al 3151384.
Coalición de positivos
En el caso de la biblioteca “Conde de la Vega Baja”, en Carcamo, el comité de autogestión lo forman los jóvenes de la “coalición comunitaria”, un proyecto que se formó en 11 lugares de ocho distritos capitalinos. Cada biblioteca-telecentro aprovechará la organización de la comunidad.
María Eugenia Vizcarra, de la Oficina de Antinarcóticos de la Embajada de Estados Unidos, explica que desde hace tres años dicha oficina apoya a la propuesta de la “coalición comunitaria” como parte de la estrategia de prevención del consumo de drogas en los jóvenes.
Para Vizcarra lo importante de la propuesta nace desde la comunidad, la cual va fortaleciendo el programa. Hasta el momento, ha permitido a más de mil jóvenes y sus familias de Lima desarrollar actividades sanas, como esta de administrar la biblioteca-telecentro de su comunidad.
(FIN) JVV/RRC