Lima, set. 10 (ANDINA).- Evidencias como chozas, lanzas, canastas y restos de alimentos fueron hallados en una zona colindante a la Reserva Territorial de Madre de Dios, cerca de la comunidad de Monte Salvado, que pertenecerían a unos 150 nativos en aislamiento, informó hoy el Instituto Nacional de Desarrollo de Pueblos Indígenas, Amazónicos y Afroperuano (Indepa).
Fue durante una misión de trabajo realizada en agosto pasado por los especialistas de la institución Juan Baca Dorado e Hildebrando Ruffner, junto a la Sociedad Zoológica de Francfort (SZF), la ONG WWF Perú y la organización indígena Fenamad.
En el lugar, denominado playa de “Los Concesionarios”, se encontró 38 chozas hechas con hojas de palmera (yarina, chapaja caña brava), restos de animales consumidos como paujil, sachavaca, caparazones, huevos de tortuga de tierra, de taricaya (tortuga de río), frutos tipo plátanos silvestres, cáscaras y atados de achiote usados como repelentes.
También se observó restos de hogueras, instrumentos y materiales como lianas usadas para atar las chozas, al igual que capillejos (cestas elaboradas con palmeras y empleadas como bolso para transportar objetos y alimentos).
Por el número de chozas se estima que el grupo nativo oscilaba entre los 130 y 150, entre niños y adultos, aunque los agentes de protección del puesto de control de la reserva y los comuneros nativos calculan que eran 200.
El equipo de investigación partió el 14 de agosto del puerto Candamo, provincia de Tambopata, por la cuenca del río Las Piedras hasta la comunidad nativa de Monte Salvado, tras un viaje de cuatro días, donde viven 50 familias yine (grupo étnico originario del Urubamba).
Teodoro Sebastián, vicepresidente de la comunidad, narró que fue él junto a su esposa quienes avistaron a los nativos aislados cuando iba de cacería en el lugar denominado Río Lidia, recibiendo dos flechas de estas personas, en una probable señal para que se aleje.
La esposa trató de comunicarse con los nativos aislados en su idioma yine de orilla a orilla, ya que estos hablan esa lengua. Para evitar enfrentamientos decidieron retornar llevándose consigo las flechas.
Mayta Cápac Alatrista, presidente ejecutivo del Indepa, destacó que se trata de uno de los avistamientos más importantes de los últimos años, que confirma la existencia de peruanos nativos en aislamiento voluntario.
Explicó que estos grupos no conocen de límites de reservas o territorios, y que se movilizan en función a una cuestión de estacionalidad. Cuando es invierno van a cabeceras de ríos para proveerse allí de alimentos, por ejemplo.
Por su parte, Baca Dorado sostuvo que al confirmar la presencia de evidencias se han comunicado con la Dirección Regional de Salud de Madre de Dios para que se inmunice a la gente de Monte Salvado, en caso vuelvan a tener contacto y evitar eventuales daños en la salud de los aislados.
Tras visitar la zona de las evidencias, la expedición viajó por la cuenca del Tahuamanu hasta llegar al puesto de control ubicado en las coordenadas UTM 343, entre la unión de los ríos Quebrada Canales y Tahuamanu.
En el recorrido se observó 12 botes de pescadores. Según los agentes de protección de la reserva, muchos de estos pescadores ingresan a la reserva constituyéndose en un problema.
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