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Lima, Perú. Martes, 23 de setiembre de 2014
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Primer contingente femenino de "Cascos Azules" se prepara para prestar asistencia humanitaria
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Foto:ANDINA/archivo
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11:11.
Lima, mar. 08 (ANDINA).
Un grupo de aguerridas mujeres, integrantes de las tres Fuerzas Armadas, se vienen preparando para participar como “cascos azules” para partir en breve al extranjero, donde realizarán labores humanitarias en zonas de crisis o conflicto en el mundo, principalmente Haití y otros países de Africa.

Se trata del primer contingente compuesto únicamente por mujeres, que participa en el segundo curso de observadores militares preparado por el Centro de Entrenamiento Conjunto de Operaciones de Paz de nuestras tres Fuerzas Armadas.

Este contingente no solo está compuesto por mujeres fuertes y decididas, sino que muestran un lado humano, en valores, que vale la pena resaltar, pues el amor a su país y su empeño profesional las llevarán, por primera vez, a una zona crítica para brindar ayuda humanitaria.

Su selección y entrenamiento han sido exhaustivos. En el curso, muchas de ellas han aprendido a reconocerse como agentes de cambio en situaciones delicadas.

Para Alejandra Vásquez, teniente segundo de la Marina de Guerra del Perú, es un orgullo vestir el uniforme de la Patria, sin embargo es consciente que su paso por un instituto armado encierra un gran propósito.

“Queremos ser agentes que brinden asistencia humanitaria a quienes viven en zonas de crisis o conflicto. Creo que eso es algo que nos motiva a todas las personas que estamos acá preparándonos para el curso. Es algo que nos llena como personas y hace que nos sintamos realizadas”.

Sobre la alta capacidad de la preparación, Alejandra sostiene que es la mejor. “Con este curso somos  capaces de realizar cualquier misión que nos asignen. Nos empuja la idea de contribuir al desarrollo de un país coapsado en varios aspectos, como es Haití en este caso. Nosotras, como soldadas de la paz, queremos ver y propiciar con nuestra ayuda a que se convierta en un país mejor”.

Respecto a la oportunidad que se abre para profesionales de las Fuerzas Armadas, la teniente Vásquez revela sentirse orgullosa “porque se dan mayores oportunidades al personal superior y subalterno, y desde ya nos guía a prepararnos para seguir una escuela en lo referido a las misiones de paz”.

Para la representante de la oficialidad del Ejército Peruano, teniente Rosario Alvarado el proceso de selección fue estricto. “Para el personal del Ejército se dio una evaluación previa para reconocer nuestros conocimientos en los idiomas inglés y francés. En este curso hemos quedado seleccionadas 23 mujeres en capacidad de afrontar este reto”.

“Como oficial considero que el haber sido seleccionada para seguir este curso es un logro importante en la carrera. Y como mujer  es una gran oportunidad porque con esta experiencia nos abrimos camino poco a poco;  demostrando que estamos capacitadas para cumplir cualquier misión”, añadió.

“Tenemos la certeza de que vamos a poder cumplir  a cabalidad lo que nos han enseñado, desarrollando de manera correcta lo que estamos aprendiendo, dejando siempre en alto el nombre del Perú. Tenemos la oportunidad de ser una Fuerza Armada que representa a nuestro país en la plenitud de nuestras capacidades”.

Hay una gran expectativa y confianza en este contingente femenino, dijo el director del Centro de entrenamiento conjunto de operaciones de paz, capitán de Fragata Roberto Barrios Coloma.

“Este contingente busca la mayor participación de la mujer. En el caso peruano se registra desde 2004 con oficiales que han sido enviadas como observadoras militares básicamente para África”, remarcó.

“El contigente de ahora es el de Haití, y ahí no teníamos mujeres. Allí tenemos al contingente “Perú” a cargo del cuidado del campo de refugiados, y la presencia de la mujer peruana va a ser fundamental, pues tiene otra mirada, totalmente distinta a los problemas que hay en ese tipo de campamentos."

“Sobre todo en el soporte de las personas desvalidas, que viven en condiciones de hacinamiento luego del terremoto. Se presentan diferentes problemas, ya que si los refugiados ven a un personal militar con casco y fusil no se abren mucho. Pero es diferente con la mujer”.


(DOP)
Publicado: 08/03/2011